La minería lleva mucho tiempo desempeñando un papel fundamental en el desarrollo económico, ya que suministra las materias primas que sustentan las infraestructuras, la industria y las tecnologías modernas. Hoy en día, los minerales siguen siendo vitales para los sistemas energéticos, el transporte, las tecnologías digitales y la salud. A medida que crece la demanda mundial, especialmente de los recursos esenciales para las tecnologías y la transición energética, la minería sigue impulsando el empleo, el crecimiento económico y la innovación en todo el mundo.
Sin embargo, muchos de los beneficios de la minería han tenido un alto precio. Los pozos abandonados, los ríos contaminados y los suelos degradados, así como las estructuras inestables, como las instalaciones de almacenamiento de residuos, persisten mucho tiempo después de que cesen las operaciones. Junto con estos riesgos para la seguridad humana y los impactos ambientales, a menudo muy visibles, existen consecuencias socioeconómicas menos evidentes que afectan a la salud pública, los medios de vida de las comunidades y los vínculos culturales con la tierra de los pueblos indígenas desplazados y los pueblos vinculados a la tierra. Para abordarlos se necesitan enfoques sostenibles, transparentes y socialmente inclusivos que puedan aplicarse de manera coherente en diversos contextos.
La norma ISO 24419-1, Mine closure and reclamation – Managing mining legacies – Part 1: Requirements and recommendations, responde a esta necesidad proporcionando un marco global para la recuperación sostenible del legado minero. Desarrollada por un grupo de trabajo del subcomité técnico ISO/TC 82/SC 7 sobre minería sostenible y cierre de minas, abarca todo el ciclo de vida de la recuperación, con especial énfasis en la gobernanza.
Desde la planificación y la evaluación de riesgos hasta la implementación, el cierre y la participación de las partes interesadas, esta norma favorece la toma de decisiones informadas, la rendición de cuentas y la gestión a largo plazo. En lugar de centrarse únicamente en la reducción de daños, la ISO 24419-1 fomenta enfoques que contribuyen a la recuperación ambiental, la creación de valor social y la alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
El proyecto Caridad
En Perú, el proyecto Caridad ofrece un ejemplo práctico de cómo la aplicación de esta norma puede transformar las responsabilidades en oportunidades. Miguel Tito Ascue, jefe de Planificación y Mejora Continua de Activos Mineros S.A.C. (AMSAC), empresa peruana a la vanguardia de la planificación nacional y la mejora continua en la gestión del legado minero, comparte con nosotros las conclusiones del proyecto.
AMSAC llevó a cabo el proyecto Caridad abordando el legado de 91 yacimientos mineros abandonados en el distrito de Carampoma, situado a gran altitud, a casi 4 000 metros sobre el nivel del mar. Durante décadas, las comunidades cercanas convivieron con la contaminación de la antigua Unidad Minera Caridad, incluida la contaminación de la laguna de Canchis, afluente del río Rímac que abastece de agua a más de 10 millones de personas en Lima.
Entre 2022 y 2024, AMSAC implementó un programa de remediación diseñado en cada etapa según la norma ISO 24419-1. Al trabajar en un entorno geográfico y climático difícil, el proyecto requirió una cuidadosa coordinación entre los equipos técnicos, las autoridades y los miembros de la comunidad. Como resultado, se cerraron 90 de los 91 legados mineros, se restauraron 16 hectáreas del ecosistema de la laguna y se instalaron sistemas de drenaje y tratamiento de aguas para tratar la acidez y los metales pesados. Se plantaron especies autóctonas de los Andes para estabilizar los suelos y favorecer la regeneración del ecosistema.
El énfasis de la norma en la inclusión social también dio lugar a la formación de un centenar de residentes locales, lo que creó puestos de trabajo y generó capacidad a largo plazo para la gestión. Este enfoque en la participación y la confianza se refleja en la forma en que el equipo del proyecto ve el papel de las normas. Como explica Deymer Barturén Huamán, especialista en calidad y mejora de procesos de AMSAC:
«La aplicación de la norma es valiosa porque confirma nuestra forma de trabajar: es necesario que las comunidades participen en todo el proceso para generar confianza y lograr beneficios compartidos. La alineación con una Norma Internacional fortalece los logros del Proyecto Caridad y abre la posibilidad de replicarlo en otros contextos».
De la acción local a una relevancia global
La experiencia peruana refleja un consenso más amplio sobre la importancia de los legados mineros. Las investigaciones realizadas por organizaciones de las Naciones Unidas, entre ellas el DAES, la CESPAP, el IIED y el PNUMA, así como por el Fórum Económico Mundial, identifican sistemáticamente los yacimientos mineros abandonados y heredados como un problema importante en materia de sostenibilidad. Estos estudios también subrayan la importancia de los marcos normalizados para ayudar a los gobiernos y las comunidades a convertir los riesgos en oportunidades. Con la adopción de ISO 24419-1 por parte de AMSAC, Perú ocupa una posición de vanguardia en este movimiento internacional emergente.
De cara al futuro, a medida que crece la demanda de minerales críticos y siguen aumentando las expectativas en torno al desempeño ambiental y social, marcos de referencia como la norma ISO 24419-1 desempeñarán un papel cada vez más importante. Al proporcionar una referencia común en materia de remediación sostenible, las Normas Internacionales ayudan a traducir dichas expectativas en prácticas coherentes, garantizando que el legado minero se aborde mediante medidas que fortalezcan los ecosistemas, empoderen a las comunidades, respeten los derechos indígenas y las conexiones culturales, y apoyen el desarrollo económico sostenible mucho después del cese de las actividades mineras.