La biodiversidad es responsabilidad de todos

Por Marco Lambertini,
Coordinador, Nature Positive Initiative

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Decir que el cambio climático es el principal problema de nuestro tiempo se ha convertido prácticamente en un cliché. Y mientras tanto, en silencio, se está desarrollando una emergencia paralela, igual de existencial, que perjudica a nuestras economías, nuestra salud y nuestro futuro: la destrucción del mundo natural.

No nos enfrentamos únicamente a una crisis climática, sino también a una crisis de la naturaleza. Y la biodiversidad constituye su esencia. No se trata de un problema medioambiental abstracto. Es un riesgo comercial, humano, una prueba de liderazgo. La biodiversidad es primordial porque los propios recursos, los servicios y la estabilidad que la naturaleza ofrece son el fundamento de la actividad económica y la creación de valor a largo plazo.

Ya sean las materias primas y el agua limpia o la regulación del clima y la polinización, las empresas y la sociedad dependen del funcionamiento de los ecosistemas. Estos ecosistemas dependen de la presencia de innumerables especies –millones de organismos vivos, desde plantas y animales a los microbios más pequeños– y cada una de ellas desempeña un papel crucial interrelacionado. Este equilibrio, que se ha ido perfeccionando a lo largo de millones de años de evolución natural, es lo que hace que la naturaleza sea resiliente, saludable y productiva. Por ejemplo, un bosque no es tan solo un lugar verde, sino es que es un sistema vivo de especies, flujos de nutrientes y patrones climáticos que trabajan conjuntamente para mantener la vida.

Sin biodiversidad, las cadenas de suministro se quiebran, los costes aumentan y la reputación de los intervinientes se ve afectada. La biodiversidad es la piedra angular de la salud, la seguridad y el bienestar humanos. Situarla en el foco de la estrategia comercial ya no es una opción, sino que ha pasado a ser fundamental para la resiliencia, la innovación y la competitividad.

En mi experiencia como director general de WWF International y CEO de BirdLife International, he comprobado de primera mano cómo la salud de los ecosistemas –desde los arrecifes de coral y las selvas tropicales a los polinizadores y el plancton– está profundamente ligada a la estabilidad de las cadenas de suministro, la resiliencia de las economías y la viabilidad del crecimiento futuro. Lo que antes se descartaba como una «cuestión ecológica» ahora debe tratarse en las salas de juntas. La pérdida de la naturaleza ya no es el problema de otras personas. Es una cuestión fundamental para todos.

Una acción enérgica en materia de biodiversidad determinará si las empresas se limitan a sobrevivir o prosperan realmente en un mundo en el que la sostenibilidad ya no sea una opción. 

Del colapso silencioso al riesgo real

La pérdida de biodiversidad puede parecer con frecuencia lejana: una especie de ranas que desaparece en lo más recóndito de la selva o un arrecife de coral que se blanquea bajo el calentamiento de los mares. Pero no nos confundamos, esta crisis está aquí y ahora. La pérdida de biodiversidad intensifica las amenazas que percibimos como más inmediatas, como el cambio climático. Los bosques, humedales, océanos y suelos actualmente neutralizan más de la mitad de las emisiones de CO2 provocadas por el hombre. La ciencia es perfectamente clara: el cero neto no hará que las temperaturas se mantengan por debajo de los 2 °C a no ser que preservemos la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono.

Ya somos testigos de la escasez de materias primas, la interrupción de las cadenas de suministro, las crisis hidrológicas, la inseguridad alimentaria y los colapsos de los seguros, todo ello directamente relacionado con la pérdida de la naturaleza. Prácticamente la mitad del PIB mundial –unos 44 billones de USD– depende mucho o moderadamente de la naturaleza y sus servicios, según el informe de 2020 del Foro Económico Mundial, Incremento de los riesgos naturales: Por qué la crisis que está engullendo la naturaleza es importante para la empresa y la economía. Lo cierto es que la economía en su conjunto depende de una u otra manera de las provisiones de la naturaleza.

Y sin embargo, nuestro modelo económico sigue tratando los recursos y servicios de la naturaleza como si fueran gratuitos, infinitos e indestructibles. Desde 1950, el PIB mundial ha aumentado de 9 a 100 billones de USD. Pero esta expansión tiene un coste: las emisiones de combustibles fósiles se han cuadruplicado, la producción de plástico se ha disparado, dos tercios de las poblaciones de fauna salvaje han desaparecido, y el 90 % de las poblaciones de peces con interés comercial están ya totalmente explotadas o sobreexplotadas. Se arrasan los bosques, se drenan los humedales, los océanos se vacían, todo en nombre del crecimiento.

Pero, ¿qué clase de crecimiento destruye sus propios cimientos?

El imperativo Nature Positive

Al igual que tenemos el objetivo de emisiones netas cero, ahora también debemos lograr una biodiversidad neta positiva: restaurar más naturaleza que la que deterioramos, creando más capital natural del que consumimos. Nuestro libro, Becoming Nature Positive: Transitioning to a Safe and Just Future (2025, Earthscan Routledge), escrito por miembros de Nature Positive Initiative y otros líderes de opinión, define lo que esto significa desde varias perspectivas.

Nature Positive no es un eslogan. Es un objetivo mundial basado en la ciencia, cuantificable y aglutinador, al igual que el objetivo de 1,5 °C para el clima. Representa detener y revertir la pérdida de biodiversidad de aquí a 2050. No tan solo ralentizarla. Ni reducirla. Revertirla. Restaurar plenamente la salud de la naturaleza.

En diciembre de 2022, 196 países adoptaron el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Pero el acuerdo, por sí solo, no quiere decir que se haya logrado. Ahora viene la prueba de fuego: la ejecución, la transparencia y la responsabilidad. Este acuerdo histórico de la COP15 es un mandato mundial para actuar y el tiempo corre en nuestra contra.

En este punto es donde las empresas deben dar un paso al frente. Y donde la comunidad ISO debe estar a la altura.

La oportunidad de ISO para dar forma al futuro de la biodiversidad

La Reunión anual de ISO de este año en Kigali es mucho más que un encuentro de expertos, es una encrucijada para el futuro de nuestro planeta.

Intervendré en una sesión sobre biodiversidad crítica cuyo título es “Del riesgo a la acción: Por qué es importante la biodiversidad para su empresa”. No se trata únicamente sobre conservación, sino de replantearse fundamentalmente como las empresas definen el valor y la resiliencia en un mundo en el que la naturaleza se encuentra bajo una amenaza sin precedentes.

La sesión ofrecerá a los líderes mundiales y a los responsables del cambio una oportunidad única para conocer la próxima norma ISO sobre biodiversidad, la primera Norma Internacional que orienta a las organizaciones en la integración de la biodiversidad en sus estrategias, operaciones y procesos fundamentales de toma de decisiones. ISO también reúne a una comunidad única de gobiernos, organizaciones de normalización y expertos técnicos, creando una plataforma para la colaboración y armonización en acciones positivas para la naturaleza.

Se ha dicho durante demasiado tiempo a las empresas que «provoquen menos daño». Eso ya no es suficiente. Necesitamos que las empresas regeneren, restauren y reequilibren de manera activa.

En la práctica, esto quiere decir:

  • Evaluar su impacto en los ecosistemas a través de su cadena de valor
  • Establecer objetivos basados en la ciencia para la naturaleza, al igual que muchas de ellas hacen para las emisiones
  • Divulgar de manera transparente su huella en la biodiversidad
  • Proteger a la naturaleza antes de que se la dañe, y restaurarla cuando se la haya dañado
  • Defender normas que aumenten la biodiversidad junto con el rendimiento en materia de carbono, de seguridad y de finanzas

Una acción enérgica en materia de biodiversidad –y la adopción de la nueva norma ISO sobre biodiversidad– determinará si las empresas se limitan a sobrevivir o prosperan realmente en un mundo en el que la sostenibilidad ya no sea una opción. Nuestro futuro depende de un nuevo modelo en el que el éxito económico y la salud ecológica vayan de la mano.

Pasar de las métricas a adoptar una mentalidad

Uno de los mayores obstáculos para la acción de las empresas en materia de biodiversidad es la complejidad: cientos de métricas, grandes lagunas de datos y compensaciones complicadas. Por ese motivo, Nature Positive Initiative colabora con científicos, ONG, organismos de normalización, marcos para la presentación de informes, empresas e instituciones financieras a fin de desarrollar un conjunto universal, creíble y práctico de Métricas del Estado de la Naturaleza: cuatro indicadores básicos para hacer un seguimiento de la extensión y las condiciones de los ecosistemas, la integridad de los paisajes y el riesgo de extinción de las especies.

Pero la cuantificación por sí sola no es suficiente. La mayor transformación a la que nos enfrentamos no es la tecnológica ni la normativa, sino que es la cultural. Debemos dejar de ver la naturaleza como un telón de fondo de la economía. La naturaleza es la economía, no es un coste, sino un capital, ni una limitación, sino una condición para el crecimiento.

Nuestra decisión crucial

Cada generación cree que su momento es único. El nuestro sí que lo es. Somos los primeros en comprender en toda su amplitud el daño que hemos hecho al mundo natural y sus consecuencias para nuestro futuro, y probablemente los últimos que podamos revertirlo a tiempo.

Esta es la decisión crucial de nuestra era.

Podemos aferrarnos a un modelo que se dedica a extraer y agotar, o cambiar a un modelo que restaure y mantenga. Porque la naturaleza positiva pertenece a la gente positiva. Y ahora es el momento de elegir.

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