¿Qué es la inteligencia artificial (IA)?

En un pasado no muy lejano, la idea de máquinas capaces de pensar, aprender y tomar decisiones solo existía en la ciencia ficción. Hoy en día, la inteligencia artificial (IA) ha traspasado esos límites ficticios y se ha integrado en el tejido de nuestra vida cotidiana. Pero ¿qué es la inteligencia artificial?

En esencia, la IA se refiere a sistemas informáticos capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como razonamiento, aprendizaje, percepción y comprensión del lenguaje. Estos sistemas analizan enormes conjuntos de datos, reconocen patrones y toman decisiones con una rapidez y precisión sin precedentes. Desde Alexa+ de Amazon –que se anticipa a tus necesidades– hasta el desarrollo de fármacos impulsado por la IA –que acelera los avances médicos–, las aplicaciones de la IA son extensas y variadas.

Sin embargo, la IA no se limita a los chatbots: es una fuerza transformadora que está reconfigurando sectores enteros. Desde sus principios básicos hasta sus aplicaciones de vanguardia, acompáñenos en esta inmersión en la tecnología que está redefiniendo el futuro.

¿Qué es la IA? Descifrando el significado de la IA

La definición de inteligencia artificial va más allá de la simple automatización: es la capacidad de las máquinas para pensar, aprender y adaptarse. La IA ya no se limita a tareas rutinarias, sino que ahora aborda desafíos complejos que antes eran exclusivos de la inteligencia humana. Entiende el lenguaje, detecta patrones, toma decisiones e incluso predice resultados futuros con una precisión asombrosa.

Entonces, ¿qué puede hacer la IA? La IA actual es más potente que nunca. Ve, escucha y responde. Aprende de la experiencia, perfecciona sus habilidades y se integra a la perfección en nuestra vida cotidiana. Desde recomendaciones personalizadas hasta sistemas totalmente autónomos, la IA está transformando nuestra forma de innovar, competir y crecer en tiempo real. ¿Coches que se conducen solos? Eso es solo el principio.

La IA ha cruzado un nuevo umbral en el último año. Lo que realmente cambia las reglas del juego es IA generativa: máquinas que no se limitan a procesar datos, sino que los crean. Escriben código, componen música, generan imágenes y videos realistas e incluso producen artículos enteros imposibles de distinguir del trabajo humano.

En el centro de esta revolución se encuentran el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo, las fuerzas motrices que aceleran la evolución de la IA. Estas tecnologías están reescribiendo las reglas de la innovación, al transformar nuestra forma de interactuar con la tecnología y abrir las puertas a un futuro que apenas empezamos a imaginar.

 

Suscríbase para recibir actualizaciones por correo electrónico

¡Manténgase al día sobre la inteligencia artificial y las normas relacionadas!

* Boletín de noticias en inglés
Cómo se utilizarán sus datos

Consulte nuestro aviso de privacidad. Este sitio está protegido por reCAPTCHA. Se aplican la Política de privacidad y las Condiciones del servicio de Google

¿Cuáles son los beneficios de la IA?

La tecnología de IA está redefiniendo nuestra forma de vivir y trabajar, al impulsar una automatización más inteligente, conocimientos más profundos y una toma de decisiones más estratégica. He aquí los principales beneficios de la IA.

Automatización de procesos
La IA lleva la eficiencia al siguiente nivel al automatizar flujos de trabajo complejos y reducir la carga de trabajo humano. En ciberseguridad, los sistemas basados en IA cazan las amenazas antes de que ataquen. En las fábricas inteligentes, los robots con visión basada en IA detectan defectos, optimizan la producción y mantienen las operaciones sin interrupciones. ¿Y las empresas que utilizan la IA en los negocios? Pueden escalar más rápido, trabajar de forma más inteligente y hacer más con menos.

Cero errores humanos
A diferencia de los humanos, la IA nunca se equivoca ni se distrae. Sigue estrictos algoritmos de IA, lo que garantiza una precisión milimétrica en finanzas, sanidad y fabricación. Desde la detección de fraudes en la banca hasta cirugías robóticas perfectamente calibradas, la IA mejora la confiabilidad en todos los sectores.

Adiós a las tareas repetitivas
¿Por qué perder el tiempo en un trabajo aburrido? La IA en los negocios se encarga de la validación de documentos, la transcripción de llamadas y las consultas de los clientes, lo que libera el talento humano para la resolución creativa de problemas. En entornos peligrosos, los robots dotados de inteligencia artificial se encargan de los trabajos de riesgo, manteniendo a salvo a la plantilla.

Decisiones más rápidas e inteligentes
La IA procesa enormes cantidades de datos a la velocidad del rayo, descubriendo patrones y perspectivas que superan con creces las capacidades humanas. Permite la detección de fraudes financieros en tiempo real, el diagnóstico médico y el análisis predictivo, lo que permite a los profesionales adelantarse a los acontecimientos. En un mundo en el que la velocidad y la precisión lo son todo, los beneficios de la IA cambian las reglas del juego: decisiones más rápidas, información más precisa y la confianza necesaria para actuar antes de que sea demasiado tarde.

Confiabilidad 24/7
No más tiempos de inactividad: la IA trabaja las veinticuatro horas del día sin descansos, fatiga ni errores. Desde la supervisión de la ciberseguridad hasta el diagnóstico sanitario y la atención al cliente, la tecnología de IA garantiza un rendimiento ininterrumpido, haciendo que las empresas y los servicios funcionen sin problemas las 24 horas del día.

Impulso a los avances
La IA está transformando la investigación y el desarrollo, al impulsar descubrimientos en medicina, climatología e ingeniería. Acelera el descubrimiento de fármacos, descifra datos genéticos para la medicina personalizada y optimiza los modelos de energía renovable. Con la IA, el progreso es más rápido e inteligente.

Se necesita el consentimiento de las cookies
Véalo en Vimeo o ajustar su configuración de privacidad.

¿Cómo funciona la IA?

En esencia, la IA procesa grandes cantidades de datos, descubriendo patrones y haciendo predicciones con gran precisión. Lo consigue aprovechando grandes conjuntos de datos y algoritmos de IA inteligentes, es decir, conjuntos estructurados de reglas que permiten al software aprender de los patrones de los datos. ¿El motor que mueve todo esto? Redes neuronales: sistemas complejos de nodos interconectados que pasan información a través de múltiples capas para hallar conexiones y extraer significado de los datos.

Para entender realmente cómo funciona la IA, debemos desgranar los siguientes conceptos:

  • Aprendizaje: el corazón de la IA es el aprendizaje automático, que permite a los sistemas analizar datos, reconocer patrones y tomar decisiones sin programación explícita. Yendo más allá, el aprendizaje profundo utiliza redes neuronales avanzadas para procesar millones de puntos de datos, lo que permite al software de IA comprender patrones más complejos y mejorar continuamente su rendimiento.
  • Razonamiento: la IA no se limita a reconocer tendencias: puede pensar e inferir. Imitando el razonamiento humano, la IA evalúa las órdenes, el contexto y los datos disponibles para desarrollar estrategias, formar hipótesis y tomar decisiones informadas en tiempo real.
  • Resolución de problemas: la IA aborda la resolución de problemas mediante la manipulación de datos, la ejecución de simulaciones, el ensayo de distintas posibilidades y el perfeccionamiento de su estrategia. Mediante algoritmos de IA inteligentes, explora diversos caminos posibles para hallar la solución óptima a problemas complejos.
  • Procesamiento del lenguaje: la IA utiliza el procesamiento del lenguaje natural, o PLN, para analizar los datos del lenguaje humano de forma que las computadoras puedan entenderlos. ¿Qué es el PLN? Se refiere a la capacidad de las computadoras de comprender, interpretar y generar lenguaje humano a través de análisis de textos, análisis de sentimiento y traducción automática.
  • Percepción: mediante la visión artificial, los sistemas basados en IA procesan los datos de cámaras y sensores para identificar objetos, detectar caras y reconocer imágenes con precisión. Desde el reconocimiento facial hasta los coches autónomos, la IA basada en la percepción está revolucionando la forma en que las máquinas interactúan con el mundo.

IA fuerte frente a IA débil

La IA abarca un amplio espectro de capacidades, pero básicamente se divide en dos grandes categorías: IA débil e IA fuerte. La IA débil, a menudo denominada inteligencia artificial estrecha (IAE) o IA estrecha, se refiere a sistemas diseñados para destacar en tareas específicas dentro de unos parámetros bien definidos. Estos sistemas operan en un ámbito limitado y carecen de capacidad de inteligencia general. Piense en ellas como herramientas altamente especializadas: eficaces, precisas, pero limitadas a sus funciones programadas.

Que el nombre no le engañe. La IA débil es de todo menos débil: impulsa innumerables aplicaciones de la inteligencia artificial con las que interactuamos a diario. Estamos rodeados de ejemplos de IA estrecha. Desde las respuestas instantáneas de Siri y Alexa hasta los coches autónomos, la IAE es el impulso de las innovaciones de IA más avanzadas de la actualidad.

He aquí algunos ejemplos reales de aplicaciones de IA impulsadas por IA estrecha:

  • Asistentes inteligentes: uno de los ejemplos más conocidos de IA débil, los asistentes digitales utilizan el procesamiento del lenguaje natural para gestionar tareas como establecer recordatorios, responder preguntas y controlar dispositivos domésticos inteligentes.
  • Chatbots: ¿ha chateado alguna vez con el servicio de atención al cliente de un sitio de comercio electrónico? Lo más probable es que haya hablado con un chatbot basado en IAE. Estos sistemas con tecnología de IAE responden a consultas rutinarias, liberando a las personas para realizar tareas de mayor nivel.
  • Motores de recomendación: ya sea Netflix seleccionando su próxima serie imprescindible o Amazon prediciendo su próxima compra, la IAE analiza los hábitos de los usuarios para ofrecer recomendaciones personalizadas basadas en patrones de visualización, compra o navegación.
  • Aplicaciones de navegación: ¿cómo llegar de A a B sin perderse? Aplicaciones como Google Maps se basan en algoritmos de IAE para procesar datos de tráfico en tiempo real, optimizar rutas y guiar a los usuarios a sus destinos de forma eficiente.
  • Filtros de correo no deseado: ¿sabe por qué la mayoría de los correos electrónicos no deseados nunca llegan a su bandeja de entrada? Existen filtros basados en IAE que analizan los mensajes, detectan contenido sospechoso y redirigen los correos no deseados a la carpeta de spam.
  • Funciones de autocorrección: ya esté enviando mensajes de texto en un iPhone o redactando un correo electrónico, el software de IA perfecciona su escritura, al corregir errores tipográficos y sugerir palabras basadas en sus patrones de escritura, lo que garantiza una comunicación más fluida y eficiente.

Cada una de estas aplicaciones muestra la capacidad de la IAE para abordar tareas específicas aprovechando grandes conjuntos de datos y algoritmos especializados. Así que, la próxima vez que le impresionen las capacidades de la IA, recuerde que es la IA débil la que impulsa estas notables innovaciones, transformando nuestro mundo de formas que antes creíamos imposibles.

IA fuerte
  • También conocida como inteligencia artificial general (IAG)
  • Diseñada para adaptarse, aprender y aplicar conocimientos en diversos ámbitos
IA débil
  • También conocida como inteligencia artificial estrecha (IAE) o IA estrecha
  • Diseñada para destacar en tareas específicas dentro de unos parámetros bien definidos

A diferencia de la IA estrecha, el concepto de IA fuerte –también conocida como IA general– pretende desarrollar sistemas capaces de realizar una amplia gama de tareas con una destreza similar a la humana. A diferencia de sus homólogos de IAE para tareas específicas, los sistemas de IA fuerte aspiran a poseer un tipo de inteligencia general que les permita aprender, adaptarse y aplicar conocimientos en múltiples dominios. ¿El objetivo final? Crear entidades artificiales con capacidades cognitivas similares a las humanas, capaces de realizar tareas intelectuales en diversos campos.

Por ahora, la IA fuerte sigue siendo puramente especulativa, sin ejemplos prácticos en la vida real. Sin embargo, eso no ha impedido que los investigadores en IA amplíen los límites del desarrollo potencial de la IA. La investigación en inteligencia artificial general (IAG) explora cómo la IA podría evolucionar más allá de sus funciones especializadas para convertirse en sistemas autónomos capaces de razonar de forma independiente.

En teoría, la IAG podría asumir cualquier trabajo humano, ya sea limpiar, codificar o investigar científicamente. Aunque todavía no hemos llegado a ese punto, el impacto potencial de la IAG se extiende a múltiples sectores, entre ellos:

  • Lenguaje: redacción de ensayos y poemas y participación en conversaciones.
  • Sanidad: diagnóstico por imagen, investigación de fármacos y cirugía.
  • Transportes: automóviles, trenes y aviones totalmente automatizados.
  • Arte y entretenimiento: creación musical, arte visual y películas.
  • Robots domésticos: cocina, limpieza y cuidado infantil.
  • Fabricación: gestión de la cadena de suministro, inventario y servicios al consumidor.
  • Ingeniería: programación, construcción y arquitectura.
  • Seguridad: detección de fraudes, prevención de violaciones de seguridad y mejora de la seguridad pública.

Aunque los investigadores y desarrolladores siguen desafiando los límites de la IAG, lograr una verdadera inteligencia general, a la altura de la capacidad cognitiva humana, sigue siendo un desafío tremendo y un objetivo lejano. Dicho esto, con los rápidos avances en tecnología de IA y aprendizaje automático, la verdadera pregunta ya no es si surgirá la IAG, sino cuándo.

Se necesita el consentimiento de las cookies
Véalo en Vimeo o ajustar su configuración de privacidad.

Vídeo creado con la inteligencia artificial.

¿Cuáles son los cuatro tipos de IA?

La inteligencia artificial abarca una amplia variedad de capacidades, cada una diseñada para funciones y objetivos específicos. Entender los cuatro tipos de IA permite comprender el panorama en constante evolución de la inteligencia artificial.

  • Máquinas reactivas: estos sistemas de IA funcionan estrictamente con reglas predefinidas, pero carecen de la capacidad de aprender de nuevos datos o experiencias. Un ejemplo claro son los chatbots, que generan respuestas basadas en algoritmos programados, en lugar de adaptarse a las conversaciones. Aunque destacan en tareas específicas, no pueden evolucionar más allá de su programación inicial.
  • Memoria limitada: a diferencia de las máquinas reactivas, los sistemas de IA con memoria limitada pueden aprender de los datos históricos, lo que les permite tomar decisiones informadas basadas en experiencias pasadas. Estos tipos de IA se ven en los coches autónomos, que utilizan sensores y algoritmos de aprendizaje automático para analizar patrones del tráfico y navegar con seguridad por entornos dinámicos. De forma parecida, las aplicaciones de procesamiento del lenguaje natural aprovechan datos históricos para mejorar la comprensión e interpretación del lenguaje a lo largo del tiempo.
  • Teoría de la mente: este tipo de IA, aún teórica, sería capaz de comprender las emociones, intenciones y señales sociales humanas. Una máquina con una teoría de la mente podría utilizar esa información para anticiparse a las acciones humanas y entablar interacciones intuitivas y empáticas. Si se hace realidad, esta IA podría revolucionar la robótica social y entre humanos y computadoras, creando sistemas que nos entiendan de verdad.
  • IA autoconsciente: la IA autoconsciente, el concepto más futurista (y controvertido), se refiere a máquinas con una consciencia similar a la humana: conscientes de su propia existencia y capaces de percibir las emociones de los demás. Aunque cautivador en clásicos de ciencia ficción como Blade Runner, este nivel de IA sigue siendo puramente hipotético, lo que suscita fascinación y debate sobre el futuro de la inteligencia artificial.

Estos cuatro tipos de IA ponen de relieve el vasto espectro de inteligencia de los sistemas artificiales. A medida que avanza la tecnología de IA, la exploración de las capacidades y limitaciones de cada tipo profundizará nuestra comprensión de la inteligencia de las máquinas y su impacto en la sociedad.

Aprendizaje automático frente a aprendizaje profundo

En el núcleo de estos avances se encuentran el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo, dos subcampos de la IA que impulsan muchas de las innovaciones que vemos hoy en día. Aunque están estrechamente relacionados, cada uno tiene su propio enfoque para el aprendizaje y la resolución de problemas.

El aprendizaje automático se basa en distintos métodos de aprendizaje para entrenar los sistemas de IA. Los tres tipos principales son:

  • Aprendizaje supervisado: el algoritmo se entrena en un conjunto de datos etiquetados, donde cada entrada tiene una salida conocida. Al aprender de estos ejemplos etiquetados, el modelo puede hacer predicciones precisas sobre nuevos datos no vistos.
  • Aprendizaje no supervisado: a diferencia del aprendizaje supervisado, este método funciona sin etiquetas ni resultados predefinidos. En cambio, el algoritmo aprende a identificar estructuras o grupos ocultos dentro de los datos, lo que lo hace esencial para tareas como la agrupación o la detección de anomalías.
  • Aprendizaje por refuerzo: en este enfoque, un agente de IA interactúa con un entorno y aprende mediante ensayo y error. Recibe recompensas por las acciones deseables o penalizaciones por los errores, lo que mejora gradualmente su toma de decisiones a lo largo del tiempo. Esta técnica se utiliza mucho en robótica, juegos y sistemas autónomos.

El aprendizaje profundo, un subconjunto del aprendizaje automático, se centra en el entrenamiento de redes neuronales artificiales con múltiples capas, inspiradas en la estructura y el funcionamiento del cerebro humano. Estas redes están formadas por nodos interconectados (neuronas) que procesan y transmiten señales, lo que permite a la IA aprender patrones complejos.

A diferencia de los modelos tradicionales de aprendizaje automático, los algoritmos de aprendizaje profundo extraen automáticamente características de los datos en bruto, y afinan su comprensión a través de capas de abstracción. Esto las hace excepcionalmente potentes en el reconocimiento de imágenes y del habla, el procesamiento del lenguaje natural y otras aplicaciones avanzadas de IA. Sin embargo, su gran complejidad tiene un costo: el aprendizaje profundo requiere conjuntos de datos masivos, un entrenamiento exhaustivo y una potencia de computación considerable para lograr un rendimiento óptimo.

Ejemplos de tecnología de IA

Aunque mucha gente asocia la IA con asistentes inteligentes como Siri y Alexa, está surgiendo rápidamente una nueva tecnología de IA que hace que las tareas diarias sean más eficientes y transforma los sectores de formas inesperadas. He aquí algunas aplicaciones clave:

  • Sanidad: la IA puede procesar y analizar ingentes cantidades de datos de pacientes, lo que permite diagnósticos precisos, análisis predictivos y recomendaciones de tratamiento personalizadas para mejorar los resultados clínicos. También desempeña un papel crucial en el descubrimiento de fármacos y la obtención de imágenes médicas, lo que ayuda a los facultativos a detectar enfermedades antes y con mayor eficacia.
  • Empresa y fabricación: la automatización impulsada por la IA mejora la eficiencia en todos los sectores, desde la detección de fraudes y la evaluación de riesgos hasta el análisis de las tendencias del mercado. En la industria manufacturera, los robots con IA agilizan la producción, mientras que el mantenimiento predictivo ayuda a prevenir las fallas de los equipos antes de que se produzcan. En el comercio minorista, la IA permite experiencias de compra personalizadas, gestión inteligente de inventarios, chatbots para la atención al cliente y estrategias publicitarias basadas en datos para aumentar las ventas.
  • Educación: los sistemas de tutoría inteligente basados en IA se adaptan a los estilos de aprendizaje del alumnado y les proporcionan información y orientación personalizadas. La IA también automatiza la calificación, la creación de contenidos y las simulaciones de realidad virtual, para que la educación sea más interactiva y eficiente.
  • Transporte: la IA mantiene el tráfico en movimiento, evita averías y agiliza la logística en las cadenas de transporte y suministro. Desde el seguimiento de flotas hasta la programación automatizada, garantiza unas operaciones más rápidas, inteligentes y eficientes.
  • Agricultura: los drones y sensores basados en IA controlan la salud del suelo, detectan enfermedades de los cultivos y optimizan el riego. Los sistemas inteligentes también recomiendan un uso eficiente de los pesticidas y la gestión de los recursos, lo que ayuda a los agricultores a maximizar el rendimiento de los cultivos con un desperdicio mínimo.
  • Entretenimiento: la IA selecciona recomendaciones personalizadas, y le recomienda la película, canción o libro perfecto en función de sus preferencias. Las realidades virtual y aumentada llevan la inmersión a nuevos niveles, mientras que los efectos especiales y las imágenes generadas por computadora basados en IA dan vida a películas y juegos con un realismo asombroso.

El crecimiento y el impacto de la IA generativa

Estos ejemplos de inteligencia artificial, que culminan con el auge de modelos lingüísticos a gran escala como ChatGPT, son solo el principio de un viaje extraordinario. Es el advenimiento de la IA generativa, una nueva y apasionante frontera de la inteligencia artificial que se centra en la creación de nuevo contenido en lugar de simplemente analizar los datos existentes. A diferencia de los sistemas tradicionales de IA, diseñados principalmente para tareas de clasificación o predicción, los modelos generativos pretenden desarrollar resultados novedosos que imiten la creatividad y la imaginación humanas. De este modo, las máquinas podrán generar de forma autónoma contenido de todo tipo, como imágenes, texto, música e incluso mundos virtuales completos.

Sin embargo, la IA generativa aún no está totalmente pulida. Los modelos generativos, aunque potentes, tienen varios inconvenientes, como la posibilidad de crear desinformación convincente (deep fake), perpetuar sesgos y suscitar preocupaciones sobre los derechos de autor y la pérdida de empleos. También plantean amenazas a la seguridad, desafíos en el control de calidad y requieren importantes recursos informáticos, lo que conlleva elevados costos e impactos ambientales.

Lo cierto es que la IA generativa aún está en fase de aprendizaje, y los contratiempos iniciales en determinados programas no deben eclipsar el extraordinario potencial de la tecnología de IA. Existen esfuerzos en marcha para abordar los desafíos asociados a los modelos generativos mediante avances en la tecnología de detección y mejoras en los datos y algoritmos de entrenamiento. También implementan mejores medidas de seguridad, mayor capacitación y notoriedad, y un uso más eficiente de los recursos informáticos.

Este enfoque polifacético debería garantizar un uso más responsable y beneficioso de la IA generativa, respaldado por directrices y regulaciones.

Gobernanza y normativa de la IA

Con su creciente integración en diversos sectores, no se puede exagerar la importancia de garantizar la calidad y confiabilidad de los softwares de IA. A pesar de los riesgos que conlleva, la IA sigue sufriendo una falta de regulación. Aquí es donde pueden ayudar las Normas Internacionales.

Las normas, como las elaboradas por ISO/IEC JTC 1/SC 42 sobre inteligencia artificial, desempeñan un papel fundamental a la hora de abordar el desarrollo responsable de las tecnologías de IA. Ayudan a llenar el vacío de la normativa, dando a los responsables de la toma de decisiones y a los legisladores las herramientas necesarias para establecer datos y procesos coherentes y auditables.

Estas normas pueden aportar valor a largo plazo a una empresa, especialmente en ámbitos como los informes ambientales. Las normas desarrollan credibilidad ante las partes interesadas y garantizan que las ventajas de la inteligencia artificial superen los riesgos asociados mediante la alineación con la normativa y las herramientas de gobernanza existentes.

La historia de la inteligencia artificial: ¿quién inventó la IA?

La IA ha progresado a pasos agigantados y transformado muchos aspectos de nuestro mundo. No obstante, para apreciar realmente sus capacidades actuales, es importante comprender sus orígenes y su evolución. Entonces, ¿quién creó la IA? Para averiguarlo, recorramos la fascinante historia de la inteligencia artificial.

La IA de hoy en día tiene su origen en la invención en el siglo XIX de la «máquina diferencial» de Charles Babbage, la primera calculadora automática del mundo que tuvo éxito. El descifrador de códigos británico Alan Turing, figura clave entre los recursos de inteligencia de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial (entre otras hazañas), también puede considerarse un predecesor de las iteraciones actuales de la IA. En 1950, presentó la prueba de Turing, diseñada para evaluar a capacidad de una máquina de mostrar comportamientos inteligentes indistinguibles de los de los humanos.

Desde ese momento, los avances en la tecnología de IA comenzaron a acelerarse exponencialmente, encabezados por figuras tan influyentes como John McCarthy, Marvin Minsky, Herbert Simon, Geoffrey Hinton, Yoshua Bengio, Yann LeCun y muchos otros. Sin embargo, no todo fue coser y cantar. Aunque la IA floreció en los primeros años, con la capacidad de las computadoras para almacenar más información, pronto se topó con un obstáculo: las computadoras simplemente no podían almacenar suficiente información ni procesarla con la rapidez necesaria. No fue hasta la década de 1980 cuando renació la IA gracias a la ampliación del conjunto de herramientas de algoritmos y el aumento de los fondos destinados.

En resumen, he aquí algunos acontecimientos e hitos clave en la historia de la inteligencia artificial:

  • 1950: Alan Turing publica el artículo «Maquinaria computacional e inteligencia», en el que propone la prueba de Turing como forma de evaluar si una computadora se puede considerar inteligente o no.
  • 1956: un pequeño grupo de científicos se reúne en el Proyecto de Investigación de Verano sobre Inteligencia Artificial de Dartmouth, que se considera como el punto de partida de este campo de investigación.
  • 1966–1974: se conoce convencionalmente como el «primer invierno de la IA», un período marcado por la reducción de la financiación y el freno a la investigación de la IA por no estar a la altura del revuelo y las expectativas iniciales.
  • 1997: Deep Blue, una computadora de ajedrez de IBM, derrota al campeón mundial de ajedrez Garri Kaspárov en una partida de altos vuelos y demuestra el fabuloso potencial de los sistemas de IA. Ese mismo año, se implementó en Windows el software de reconocimiento del habla desarrollado por Dragon Systems.
  • 2011: en el concurso televisivo Jeopardy! la computadora Watson DeepQA de IBM derrota a dos de los campeones históricos del concurso y demuestra la capacidad de los sistemas de IA para comprender el lenguaje natural.
  • 2012: el enfoque del «aprendizaje profundo», inspirado en el cerebro humano, revoluciona muchas aplicaciones de IA y da paso al actual auge de la IA.
  • 2016: desarrollado por una filial de Google, el programa informático AlphaGo capta la atención del mundo cuando derrota a Lee Sedol, legendario jugador de go. El milenario juego de mesa «go» es uno de los más complejos jamás creados.
  • 2017 hasta la fecha: los avances frenéticos en visión artificial, procesamiento del lenguaje natural, robótica y sistemas autónomos están impulsados por el progreso en el aprendizaje profundo y el aumento de la potencia de computación.
  • 2023: el auge de los modelos lingüísticos grandes (large language model o LLM), como GPT-3 y sus sucesores, demuestra el potencial de los sistemas de IA para generar textos como los creados por humanos, responder preguntas y ayudar en una amplia gama de tareas.
  • 2024: los nuevos avances en IA multimodal permiten a los sistemas procesar e integrar varios tipos de datos (texto, imágenes, audio y video) para obtener soluciones más completas e inteligentes. Los asistentes digitales impulsados por la IA ya son capaces de participar en conversaciones naturales y contextualizadas, así como ayudar en una amplia variedad de tareas.

El crecimiento exponencial de la potencia de computación y de Internet trajo consigo el concepto y la realidad del aprendizaje automático: el desarrollo de los algoritmos de IA que son capaces de aprender sin haber sido programados, mediante el procesamiento de grandes conjuntos de datos. Es lo que se conoce como «aprendizaje profundo», que empodera a las computadoras para aprender a través de la experiencia. A lo largo de la década pasada, la IA ha pasado a formar parte de la vida cotidiana, influyendo en la forma en la que trabajamos, nos comunicamos e interactuamos con la tecnología.

¿Cómo cambiará la IA nuestro mundo?

A medida que se vuelve más sofisticada, esperamos que la inteligencia artificial cambie nuestra forma de trabajar y de vivir. Además de las muchas aplicaciones descritas anteriormente, la IA desempeñará un papel crucial a la hora de abordar los desafíos mundiales y acelerar la búsqueda de soluciones.

Sin embargo, las posibles implicaciones de la IA son profundas y de largo alcance. A medida que la IA se vuelve más potente y omnipresente, debemos garantizar un desarrollo y uso responsables y abordar cuestiones de parcialidad, privacidad y transparencia. Para lograrlo, es fundamental estar al día y mostrar proactividad en su desarrollo con el fin de crear un futuro que sea beneficioso y empoderador para todos.

Contacto de prensa

Equipo responsable de los contenidos
ISO, Ginebra, Suiza
+41 22 749 01 11
team-content@iso.org