Por el Dr. Sung Hwan Cho
Presidente de ISO
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La inteligencia artificial está evolucionando más rápido de lo que cualquier institución, compañía o gobierno puede gestionar de forma razonable. Cada semana hay nuevos avances, ya sea en los modelos de base, las herramientas de desarrollo o experimentos gubernamentales. El ritmo de la innovación es, sencillamente, extraordinario. Y, sin embargo, cuanto más rápido vamos, más necesario es detenerse y preguntarse: ¿Estamos construyendo con sensatez? ¿Estamos construyendo juntos?
Esta semana, en la Cumbre Mundial AI for Good de Ginebra, esas preguntas ocuparon un lugar central. La respuesta de la comunidad mundial fue rotunda: el gobierno eficaz de la IA requiere más que buenas intenciones; exige unas herramientas comunes, unos principios compartidos y una acción coordinada, todo ello basado en la confianza y moldeado por la colaboración.
Del diálogo a la realidad
Hubo un mensaje que destacó de entre el resto: las Normas Internacionales ya no son meros documentos técnicos, sino los catalizadores de la implementación responsable de la IA. Ofrecen un lenguaje común, unos cimientos compartidos y una hoja de ruta práctica para convertir la ambición en acción, sin importar las fronteras ni los sectores.
En una sesión coliderada por ISO, IEC and ITU, llamada «From Principles to Practice: How AI Standards Enable Effective Governance», me sumé a un panel de reguladores, responsables políticos y expertos técnicos para ahondar en esta pregunta: ¿Cómo podemos asegurarnos de que las ambiciones mundiales vayan acompañadas de mecanismos prácticos?
La conclusión a la que llegamos: poniendo las normas a trabajar.
Un punto de referencia común
En todo el mundo, se están dando distintos planteamientos respecto a la regulación de la IA. Algunos países han introducido nuevas leyes; otros siguen explorando mecanismos de soft‑law. El resultado es un mosaico de políticas: unas convergentes y otras divergentes.
Las Normas Internacionales no tienen por objetivo sustituir a la regulación, pero sí que son un apoyo muy importante. Proporcionan un punto de referencia común que promueve una colaboración que traspasa fronteras, incluso aunque no haya una regulación armonizada.
Reviste especial importancia en aquellos países que aún están desarrollando su capacidad reguladora. Las normas pueden ser su punto de partida, para que los responsables políticos y del desarrollo de normas dispongan de unas bases confiables que les permitan abordar los desafíos de la IA sin tener que esperar a que la legislación se ponga al día.
En cuanto a la industria, ofrecen previsibilidad y claridad en un ámbito complejo.
AI Standards Exchange
Entre los logros más significativos de esta semana se encuentra el lanzamiento oficial de la base de datos AI Standards Exchange, desarrollada en el marco de la Cooperación Mundial sobre Normas (WSC) por la UIT, con el apoyo de ISO e IEC. Esta plataforma consultable de libre acceso reúne todas las normas existentes en materia de IA, y supone un paso determinante para que el panorama sea transparente, navegable e inclusivo.
Esta base de datos de intercambio ofrece una plataforma centralizada para compartir conocimientos, comparar enfoques y establecer una alineación:
- Para los responsables políticos, agiliza el acceso a normas pertinentes para las políticas, lo que les ayuda a tomar decisiones normativas informadas.
- Para las empresas emergentes y los innovadores, reduce la carga impuesta por el cumplimiento normativo al ofrecer una orientación clara y coherente.
- Para la sociedad civil y los grupos de defensa, mejora la supervisión y refuerza la rendición de cuentas.
- Y para la comunidad técnica mundial, reduce la duplicidad y pone de manifiesto las deficiencias, lo que mejora la calidad y cohesión en todos los ámbitos.
También es una respuesta directa a las recomendaciones del Órgano Consultivo de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la IA, que pedía una infraestructura compartida para mejorar la coherencia y confianza en la gobernanza de la IA. Este tipo de herramienta es justo lo que se necesita para tender puentes entre principios, normas y políticas.
Rumbo a Seúl
Todo este impulso prepara el terreno para un hito crucial: la Cumbre Internacional sobre Normas de la IA, que se celebrará en Seúl (República de Corea) el próximo mes de diciembre. Organizada conjuntamente por ISO, IEC y UIT, la Cumbre será la primera reunión de alto nivel de este tipo en la que participarán organismos de normalización, gobiernos, reguladores, líderes industriales, miembros de la sociedad civil y expertos técnicos.
Su objetivo es sencillo, pero ambicioso: promover la gobernanza mundial de la IA mediante Normas Internacionales.
No menos importante es el hecho de que la Cumbre de Seúl servirá de plataforma para la colaboración; una oportunidad para establecer nuevas alianzas, reforzar la coordinación y garantizar que los marcos de gobernanza emergentes cuenten con el respaldo de herramientas sólidas y compartidas.
¿Cuál es el siguiente paso?
El futuro de la IA no se escribirá en un solo lugar ni con una sola voz. Será moldeado, de forma deliberada y colectiva, por el mundo. En ISO, creemos desde hace mucho tiempo que las Normas Internacionales voluntarias y consensuadas son una de las herramientas más potentes para infundir confianza a gran escala. Hoy en día, nos enorgullece trabajar con nuestros colaboradores en más de 170 países con visión de futuro, humildad y un objetivo común.
En la Cumbre Mundial AI for Good de Ginebra logramos avances significativos. En Seúl, seguiremos trabajando en esta línea, con urgencia, inclusividad y claridad de objetivos. Porque gobernar la IA no consiste solo en responder a lo que nos deparará el futuro. Se trata de construir juntos el futuro que todos merecemos.
El primer paso son las normas, y ese primer paso lo damos nosotros.